Parte del cielorraso de la Escuela 238 de Roca se desprendió el 14 de octubre, en una de las aulas: la correspondiente a la sala de informática. Así lo explicó Fernanda Curuchet, coordinadora del Consejo Escolar. Según aclaró, el episodio ocurrió por la tarde, cuando ya no había estudiantes ni personal docente o no docente dentro de la escuela, por lo que no se registraron personas heridas.
El hecho generó preocupación entre las familias de la escuela, ubicada sobre calle Santa Cruz al 2100. Se señaló que en la sala de informática no se habían detectado problemas antes del desprendimiento. Además, se aclaró que no hubo una suspensión general de actividades.
La coordinadora también explicó que, durante el receso escolar, se habían realizado intervenciones en las membranas de otro sector del establecimiento, en el Salón de Usos Múltiples (SUM). La primera medida después del desprendimiento fue retirar y «rasquetear» las partes que habían quedado del derrumbe, para evitar nuevos desprendimientos y reducir cualquier riesgo para quienes utilizan el establecimiento. Al día siguiente, los trabajos continuaron sobre la cubierta del edificio, donde se reforzaron las membranas para evitar filtraciones.
Según el equipo directivo, se notificó lo ocurrido y, una vez que tomaron conocimiento, se acercó personal de mantenimiento para intervenir. Se informó que hubo un encuentro con integrantes de la comunidad educativa y el compromiso de reforzar la cuadrilla de mantenimiento para acelerar la reparación.
Curuchet expresó que el aula pudiera volver a utilizarse cuanto antes y que el martes próximo el establecimiento recupere el funcionamiento normal de todos sus espacios.




