Una investigación de la periodista Susana Lara, publicada en El Cohete a la Luna y replicada por el medio Al Margen, denuncia que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) tramita un mecanismo que podría terminar con tecnología nuclear estratégica en manos de capitales privados, incluida una empresa estadounidense. Ni la CNEA ni el gobierno nacional respondieron hasta el momento a la denuncia.
El centro de la acusación es el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu (CTP), ubicado a unos 75 kilómetros de San Carlos de Bariloche. Ahí funciona la única planta del país que produce hexafluoruro de uranio (UF6), el insumo necesario para el proceso de enriquecimiento de uranio que alimenta los reactores nucleares de potencia.
Según la denuncia, la CNEA firmaría una adenda a un contrato vigente desde 1998 para transferir esa tecnología, sin costo, a Dioxitek S.A. —una empresa estatal que integran la Secretaría de Energía Nuclear (51%), la propia CNEA (48%) y la provincia de Mendoza (1%), y que atraviesa un proceso de privatización—. Desde ahí, sostiene la publicación, la tecnología llegaría a socios privados de Dioxitek, entre ellos la empresa norteamericana Nano Nuclear Energy.
La denuncia se suma a otros reclamos recientes de trabajadores de la CNEA, que vienen advirtiendo por un vaciamiento del organismo: según sus propios cálculos, el presupuesto real de la CNEA en 2026 cayó 58% respecto de lo ejecutado en 2023.
Al cierre de esta nota, ni la CNEA ni ninguna autoridad nacional habían confirmado ni desmentido si la transferencia de tecnología ya se concretó.











