El 26 de agosto, un colapso de glaciar cerca de la frontera con China arrasó viviendas e infraestructura en Nepal. En esa emergencia, Beijing envió asistencia que incluyó el uso de MAZU, una plataforma de alerta meteorológica basada en inteligencia artificial que combina datos de distintas fuentes con información de satélites Fengyun-3 y Fengyun-4.
Días después, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China presentó el Documento de Posición sobre la Gobernanza Global de la Red en la Era Digital/Inteligente durante la primera reunión del Mecanismo Permanente de Ciberseguridad de la ONU. El presidente Xi Jinping afirmó que China ayudaría a 30 países a utilizar MAZU durante los próximos cinco años.
En la Cumbre de Inteligencia Artificial realizada en julio, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la IA puede ser “la mayor oportunidad de la humanidad en el siglo XXI”, pero también “uno de sus mayores riesgos”. Estados Unidos, por su parte, indicó que “el mayor riesgo para la IA es que China se adelante”.

