La Casa Rosada organiza una estrategia dividida en dos frentes: la proyección diplomática del presidente y las negociaciones financieras. El raid oficialista busca equilibrar la presencia institucional en el plano interno con la consolidación de alianzas políticas con la derecha internacional y los organismos de crédito.
Argentina reconoció la plena vigencia de los tratados limítrofes y logró que la administración chilena diera por finalizado el conflicto territorial entre ambos países. Este acuerdo marca un hito en las relaciones bilaterales de largo plazo.
En el frente financiero, el titular del Palacio de Hacienda busca ratificar las metas fiscales ante el FMI y mantener la sintonía fina con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. Su agenda contempla reuniones bilaterales del más alto nivel político y financiero en suelo norteamericano.
La estrategia prevé un encuentro formal con autoridades internacionales, como parte del diálogo permanente en materia de negociaciones internacionales.




